LA ESPIRITUALIDAD DE LAS RELACIONES HUMANAS

1.3 HASTA LA DEPRAVACIÓN TOTAL

Romanos 1:26-32 (NVI)

Por tanto, Dios los entregó a pasiones vergonzosas. En efecto, las mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van contra la naturaleza. Así mismo los hombres dejaron las relaciones naturales con la mujer y se encendieron en pasiones lujuriosas los unos con los otros. Hombres con hombres cometieron actos indecentes, y en sí mismos recibieron el castigo que merecía su perversión.

Además, como estimaron que no valía la pena tomar en cuenta el conocimiento de Dios, él a su vez los entregó a la depravación mental, para que hicieran lo que no debían hacer. Se han llenado de toda clase de maldad, perversidad, avaricia y depravación. Están repletos de envidia, homicidios, disensiones, engaño y malicia. Son chismosos, calumniadores, enemigos de Dios, insolentes, soberbios y arrogantes; se ingenian maldades; se rebelan contra sus padres; son insensatos, desleales, insensibles, despiadados. Saben bien que, según el justo decreto de Dios, quienes practican tales cosas merecen la muerte; sin embargo, no sólo siguen practicándolas sino que incluso aprueban a quienes las practican.

 

al quitar Dios su mano, que nos sustenta, quedamos expuestos a todo ese vendaval de pasiones y malos deseos que nos corrompen en todas las direcciones, lo que se hace muy evidente en el terreno de lo sexual. Este proceso de degradación termina así con la corrupción de nuestros cuerpos.

 

Los impulsos sexuales se descontrolan, hay una ley del pecado que opera en nuestros miembros, el pecado siempre quiere más, y ya no alcanza con el uso natural del sexo.

Un tema aparte es el de la homosexualidad, tan vigente hoy, y por tanto tan necesitado de que se arroje claridad sobre él. Este pasaje es el más claro al respecto en todas las Escrituras y constituye un pasaje bastante revelador.

Esta escritura considera a la homosexualidad como una perversión, pero no simplemente desde un punto de vista moral y condenatorio. Se lo señala como parte de un proceso de degradación por habernos separado de Dios.

La homosexualidad es parte de esos malos deseos y pasiones vergonzosas que están en nuestra carne. Una persona con una estructura familiar y emocional sana, ni siquiera los tiene en cuenta ni les da lugar. Pero cuando se produce algún tipo de desequilibrio, o Dios quita su mano sustentadora, quedamos entregados a esas pasiones y a esa mente extraviada.

Este proceso termina con un estado de depravación en el que quien cae en él se deleita en hacer todo lo que no debe hacer. Hoy constituye casi un elogio decir que se es transgresor.

Pero resulta dramática la forma en que termina este pasaje:

Saben bien que, según el justo decreto de Dios, quienes practican tales cosas merecen la muerte; sin embargo, no sólo siguen practicándolas sino que incluso aprueban a quienes las practican.

Ellos saben muy bien que según el justo decreto de Dios merecen la muerte; lo saben.

Es el Espíritu Santo el que convence de pecado, de justicia y de juicio. Juan 16:8

Sin embargo aprueban y alientan a que otros las practiquen.

 

25 agosto 2009 Publicado por | 1 - COMPRENDER LA REALIDAD ESPIRITUAL DEL HOMBRE | , , , , , , , , , , | Deja un comentario

1.2 LA CONTINUA DEGRADACIÓN DEL SER HUMANO

tristeza 1Continuamos en la consideración de esta pasaje de la carta que el apóstol Pablo escribiera a la Iglesia de Roma:

 Romanos 1:21c,d-25 (NVI)

Sino que se extraviaron en sus inútiles razonamientos, y se les oscureció su insensato corazón. Aunque afirmaban ser sabios, se volvieron necios y cambiaron la gloria del Dios inmortal por imágenes que eran réplicas del hombre mortal, de las aves, de los cuadrúpedos y de los reptiles. Por eso Dios los entregó a los malos deseos de sus corazones, que conducen a la impureza sexual, de modo que degradaron sus cuerpos los unos con los otros. Cambiaron la verdad de Dios por la mentira, adorando y sirviendo a los seres creados antes que al Creador, quien es bendito por siempre. Amén.

 

Este pasaje nos muestra el proceso en que todo ser humano transita al estar separado de Dios, a pesar de que Dios se les ha revelado.

La consecuencia inmediata de esta separación de la fuente de vida (Dios) es la entrada a un proceso de degradación que el pecado va produciendo en el ser interior.

Este proceso se desarrolló en principio en Adán y se vuelve a desarrollar en cada uno de nosotros desde que nacemos, pero, lo que es peor, vuelve a ocurrir cuando conociendo a Dios nos empezamos a separar de él como fuente de vida, y lo cambiamos por un sistema religioso.

Se extraviaron en sus inútiles razonamientos.

Al separarse de Dios como origen de toda revelación y entendimiento, queda la mente como centro del ser. Cada uno adquiere un exceso de conciencia de sí mismos. Abandonados a sus propios criterios y valores, cada uno se convierte en su única norma de juicio y justicia.

La soberbia de la mente los termina extraviando de la verdadera senda, a través de inútiles razonamientos.

Afirmando ser sabios, en realidad son necios.

Y terminan cambiando la verdad de Dios por una aceptación sutil de la mentira, casi sin darse cuenta.

Desembocan entonces en la adoración de otras cosas. Esto es idolatría: adorar otras cosas en vez de a Dios. Aquí el texto nos habla de una idolatría de acuerdo con aquella época; hoy los ídolos son otros.

Los ídolos modernos son el dinero, el confort, los bienes materiales y todo aquello que puede ocupar el lugar de Dios en nuestro corazón. Puede ser una persona, una profesión, alguna forma de deporte, una filosofía, algún nacionalismo, y otra cosas.

Tenemos que reconocer el objeto que adoramos para arrepentirnos y así poder darle la gloria sólo a Dios, quien como dice el texto, es bendito por siempre.

De esta forma es como no se extravía la mente. Esta mente sujeta a Dios, que glorifica a Dios, no transita por el camino del creciente deterioro sino por el de la transformación a imagen de Jesús.

Se les oscureció su insensato corazón.

Este exceso de conciencia de nosotros mismos provoca terribles consecuencias en nuestro interior. Al separarnos de Dios, el pecado produce una dramática separación en nosotros mismos, separa nuestra mente de nuestro corazón, ya que oscurece (entenebrece, llena de tinieblas) nuestro entendimiento. Produce una separación fatal, ya que el hombre termina desconociendo lo que hay en su corazón, sus verdaderas motivaciones, las intenciones que lo mueven a tomar ciertas decisiones.

Se tiene conciencia del monólogo superficial que se realiza a nivel de los pensamientos pero no de ese diáogo más profundo en el que se involucra toda nuestra historia, nuestra herencia, nuestros proyectos, nuestros complejos. Las Escrituras definen este misterio interior como un “abismo”. Salmo 42:7

Por eso Dios los entregó a los malos deseos de sus corazones.

Nos encontramos aquí con una disciplina de Dios. La mano del Señor sobre nuestras vidas es la que sustenta nuestra espiritualidad y ordena nuestro ser interior. Cuando él saca su mano, quedamos sujetos a pasiones desordenadas y a los malos deseos de nuestros corazones. Se liberan todos nuestros instintos naturales, sin el freno necesario. Esta degradación llega a afectar hasta nuestros cuerpos.

 

18 agosto 2009 Publicado por | 1 - COMPRENDER LA REALIDAD ESPIRITUAL DEL HOMBRE | , , , , , , , , | Deja un comentario

1.1 DIOS SE REVELA A TODOS LOS HOMBRES

 

revelación 

Uno de los temas esenciales tratados en el blog de origen: El mensaje esencial de Dios. Ver más.

 

 

Tomaremos como base de nuestra reflexión acerca de la la realidad espiritual de los hombres ese magistral pasaje que escribió el apóstol Pablo en su carta a los creyentes que se reunían en Roma. Romanos 1:18-32

 Romanos 1:18-21a,b (NVI)

Ciertamente, la ira de Dios viene revelándose desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los seres humanos, que con su maldad obstruyen la verdad. Me explico: lo que se puede conocer acerca de Dios es evidente para ellos, pues él mismo se lo ha revelado. Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó, de modo que nadie tiene excusa. A pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias.

 No solemos hablar mucho acerca de la ira de Dios.

Pero las Escrituras hablan de ello, y bastante.

Lo primero que debemos saber acerca de aquellos que nos rodean y que no están en el reino de Dios es esto: que ciertamente, ( y digo este ciertamente con énfasis) la ira de Dios se manifiesta sobre todos aquellos que obstruyen la verdad, cualquiera sea la forma en que esto suceda.

 Hay una revelación (que incluye la ira de Dios) que viene a los hombres, y es Dios mismo el que la revela.

Acá estamos frente a una verdad sorprendente que se tiene que afirmar en nuestros corazones: Dios se ha revelado, y se está revelando a todos los hombres de manera que lo que necesitan conocer de Dios es evidente para ellos.

 Es importante considerar que es Dios el que se revela a aquellos que no lo conocen.

Dios siempre toma la iniciativa y tenemos que tomar esto muy en cuenta al acercarnos a aquellos que todavía están lejos de Dios y necesitan de nuestra ayuda para apropiarse de esa revelación de Dios.

 Este proceso de revelación se refiere a un velo que se tiene que descorrer delante de nuestros ojos y de nuestro entendimiento para que podamos ver lo espiritual más allá de lo meramente material, y de este modo entender y apropiarnos de lo sobrenatural y lo celestial.

 Las cualidades invisibles de Dios: su eterno poder y su naturaleza divina se pueden percibir por medio de todo lo creado.

A esta revelación de Dios en las cosas creadas se la llama: ¨revelación general¨, para diferenciarla de la revelación especial o particular que es la revelación en Cristo Jesús.

 La misma creación revela el Ser de Dios y este pasaje nos afirma que lo revela claramente de manera que a ningún hombre le quede excusa alguna. Esta debe ser nuestra primera convicción cuando nos relacionamos con personas que no están viviendo el reino de Dios.

 Esto no expone a una verdad trascendental que nos perimite comprender el deterioro del ser humano.

Los hombres, a pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias.

 Es una enseñanza dramática: no es cuestión de “conocer” a Dios intelectualmente o de tener conceptos teológicos y prácticas religiosas; lo determinante es la respuesta a esa revelación. Lo que para Dios cuenta es el nivel de nuestra relación con él.

 Glorificar a Dios, es reconocer su grandeza y soberanía, aun para decidir todas las cosas; darle gracias implica aceptar su voluntad en lugar de la nuestra.

 

13 agosto 2009 Publicado por | 1 - COMPRENDER LA REALIDAD ESPIRITUAL DEL HOMBRE | , , , , , , | 1 Comentario

   

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